martes, 10 de septiembre de 2013

Cuánto daño han hecho las películas para adolescentes.

Y nunca mejor dicho.

Hoy vengo medianamente enfurecida, cosa que en mí es algo de lo más corriente ya que aparentemente estoy de mal humor unas 23 horas al día.
Habrá que aprovecharlo para poder decir todo lo que realmente pienso y con ello intentar enseñar mi punto de vista de las cosas al mundo. Bien, pues allá vamos.

''Ya no quedan chicos como los de antes.'' Dijo la chica de 14 años cuyas únicas relaciones con el sexo contrario son las amistades, o ni eso, que mantiene con unos cuatro chicos que están en su clase o curso . Lo que ha dicho es incorrecto, ya que lo que realmente quiere decir es ''los chicos con el pelo perfecto y la ropa adecuada con un estatus social muy alto que según la gran mayoría de películas, normalmente americanas creadas para el entretenimiento de pre-adolescentes o adolescentes, en vez de fijarse en una chica de su mismo estatus con una belleza comparable con la de éste se fijan en lo que viene siendo el prototipo de chica tímida que pasa sus viernes por la tarde leyendo libros sobre relaciones perfectas y lo único que quiere es convertirse en esa chica de la que hemos hablado antes aunque no se atreva a admitirlo nunca, así que prefiere no hacer nada para conseguir lo que quiere, escondiéndose en esos libros que lo muestran todo como si fuese perfecto y así no tener que afrontar la realidad, y de esta forma aún así consigue que el chico anteriormente mencionado se interese en ella y aunque haya problemas durante su relación porque cada uno pertenece a un grupo social distinto y se creen los Romeo y Julieta del siglo XXI al final viven felices y todo el mundo se da cuenta de que en realidad todas las personas son iguales y demás clichés que todos hemos oído unas mil veces''
¿Y qué es lo que ocurre? Que esta chica, tras haber visto tantas películas, todas completamente iguales, y haber leído tantos libros que son básicamente lo mismo, piensa que por algún milagro de Dios, siendo alguien callado que solo se lleva con dos personas más que se comportan de la misma forma y pasando lo más inadvertido posible por la vida, el resto de la humanidad va a hacer el esfuerzo de acercarse e intentar conocerla. Lo que ella no sabe es que si no intenta, aunque sea un poco, socializar con el resto de la gente que hay en su ambiente, ellos no van a hacerlo porque piensan exactamente lo mismo, que si el otro no les habla es porque piensa que ese tiene todo lo que quiere y no quiere tener nada que ver con él.
Ahí es cuando llegamos a la parte en la que la joven se siente incomprendida y fuera de lugar, y como no es capaz de diferenciar entre ficción y realidad, en vez de darse cuenta de lo que he dicho antes, le echa la culpa a los libros y a las películas. Pensando en que si esas películas y novelas existen y tratan de chicos así, es porque anteriormente han existido y la culpa es de la sociedad, que ha convertido a los jóvenes de hoy en día en lo que ellas consideran horrible, aunque no se dan cuenta de que ellas forman esa sociedad, de la cual no conocen casi nada.
Pero es más fácil vivir en lo conocido, por muy monótono que sea, que afrontar lo desconocido.

Con esto no digo que todas las adolescentes de ahora sean así, que yo creo que queda bastante claro, pero luego siempre queda algún insatisfecho que decide que es buena idea insultarme en anónimo por redes sociales pensando que es valiente, o algo así supongo. Tampoco es que me importe demasiado.

1 comentario:

  1. Me siento demasiado identificada con esto... tienes mucha razón en todo.

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